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18/42: Correr un maratón con los pies y curarlo con las manos

9 junio, 2016

Lidia Saiz ya vislumbra su tercer Maratón Valencia Trinidad Alfonso: «Empezamos ya en breve la preparación». A esta fisioterapeuta le gusta hablar en plural porque la prueba que se disputará el próximo 20 de noviembre es «un trabajo en equipo».

Le apasiona el atletismo popular pero su deporte de base es el balonmano: «Lo he practicado toda la vida aunque me enganché al running hace unos siete años. Comencé como la mayoría de corredores en esta ciudad con el circuito». El «ambientazo» en los diferentes barrios por los que discurren las pruebas le invitaron a aumentar la distancia: «Me animé a correr 10 y después 15 kilómetros y cuando me di cuenta habían pasado tres años y estaba haciendo mi primer medio maratón». Fue ahí, entre zancada y zancada de la carrera de los 21 kilómetros cuando se planteó dar el salto a la distancia de Filípides: «Siempre con los pies en la tierra y con la orientación de profesionales. Un maratón son palabras mayores». Por eso trabajó para que su cabeza y sus piernas estuvieran preparados para hacerla.

En 2013 se plantó en la línea de salida del maratón de su querida Valencia con un objetivo: «Terminarla con la sensación de volver a repetir». Un reto que cumplió dos años más tarde: «En 2015 volví a disputarla ya que estuve muchos meses arrastrando una fascitis plantar». Una dolencia de la que Lidia aprendió: «En ese momento se fusionaron de forma personal mis dos pasiones, la fisioterapia y correr. Además de esta lesión las he sufrido todas… pata de ganso, puntos gatillo en glúteos, piramidal… los que corren saben de qué hablo. El haber sentido en mis piernas lo que sufre el corredor me facilita enormemente mi trabajo». En este sentido, esta atleta reconoce que la mayoría de personas que se animan a hacer deporte entienden su profesión como un medio para sanar: «Actualmente existe bastante concienciación de la importancia que tiene la fisioterapia en la preparación de un maratón aunque aún nos queda bastante que conseguir en el terreno de la prevención. A mí particularmente me gusta más prevenir que tratar». Y añade: «La figura del fisio empieza a tener importancia prácticamente desde el mismo momento en que el corredor se plantea su objetivo».

Su lugar de trabajo, la clínica FisiO2, se encuentra cercano al viejo cauce del río: «Donde se cocinan las carreras de cada domingo». Lidia está dispuesta a asumir el reto de correr un maratón con sus pies y currarlo con sus manos por tercera vez.

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*Historia publicada originalmente en el diario Las Provincias.

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