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13/42: Nicolás, de la montaña al asfalto para tocar el cielo

4 mayo, 2016

De cómo el medio se convierte en el fin puede hablar Nicolás Salido. «Yo practicaba alta montaña, hacía cumbres en los Pirineos y empecé a correr para ganar fondo». Pero algo le sucedió en sus primeras zancadas: «Esa satisfacción que encontraba en la montaña me la empezó a dar el running». Y Nicolás ya no dejó de correr. Era 2007 cuando completó su primer maratón. En 2016 suma 23.

Este atleta cumplirá 43 años al trote en el 36º Maratón Valencia Trinidad Alfonso. El próximo 20 de noviembre espera soplar las velas después de haber logrado su objetivo: «Bajar la marca de 2 horas y 40 minutos» que logró en la anterior edición de la prueba. El año pasado, Nicolás recorrió las calles de su ciudad con su hijo Lucas como gasolina: «Él era un bebé y sólo pensaba en terminar para dedicársela. Habían sido meses duros ya que tenía que compatibilizar su llegada con el trabajo y mi mayor afición».

El Maratón Valencia Trinidad Alfonso es especial para Nicolás ya que es prácticamente la única prueba que disputa en tierra firme: «Sólo corro uno al año sobre asfalto y siempre elijo mi ciudad. Por eso es también especial para mí, también he ido a Castellón, donde he corrido dos maratones, el año que empezó y el siguiente, pero rodar por tu ciudad es diferente».

Nicolás es un deportista nato al que, como a la mayoría, el trabajo le impide dedicarle tanto tiempo como le gustaría: «Después de trabajar doce horas diarias, la casa y la familia es complicado encontrar un hueco». Es esa falta de horas la que le ha apartado de la montaña desde hace demasiado tiempo: «La última vez que hice cumbre fue en 2012, subí al Aneto. Un año antes ascendí al Monte Perdido pero ya no he hecho nada más».

Nicolás destaca el papel del entrenador personal: «Tengo claro que sin él yo no podría lograr la marcas que alcanzo. Correr puede hacerlo cualquiera, pero no de forma correcta, ellos logran sacar tu mayor rendimiento, desde el año pasado estoy con José Antonio Redolat».

Nicolás le debe «todo» al atletismo popular: «Es mi válvula de escape». Incluso encontró el amor: «Conocí a mi mujer, Elena, gracias al running porque ella también lo practica y le quiero dedicar el maratón de noviembre».

*Historia publicada originalmente en el diario Las Provincias.

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