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Apunte histórico del maratón popular de Valencia

Por Toni Lastra – Marzo de 2011

Resulta difícil, aun tratándose de un apunte, el desarrollar esta historia en el breve espacio de dos folios, sin que pierda interés, entretenga e informe y a la vez disuada a quienes se arrimen a ella con la pretensión de ser cronistas, sin la oportuna documentación o haberla vivido intensamente durante esta larga treintena o sin atender lo que condena la voz sincera de sus creadores. La dificultad radica principalmente en que esta es una historia doble, la propia del maratón (en femenino y con el anglicismo de la H intercalada) y la de la SD.Correcaminos a la que no sabríamos adjudicar el papel de madre o el de hermana gemela mayor. Lo bien cierto es que nacieron juntas, lo que no es tan probable es que mueran juntas…

Dice una voz popular, que más vale llegar a tiempo que rondar un año. El mundo vivía un fenómeno socio deportivo de grandes dimensiones: la revolución incruenta del aerobismo, el jogging, el footing, la carrera lenta y su suprema manifestación el maratón. A España llegó con un largo decenio de retraso, procedente de Estados Unidos donde Bill Bowerman, Kennet Cooper, George Sheehan, Arthur Lydiard y otros gurús habían lanzado al mundo el mensaje de la larga distancia lenta.

En España comenzó con una nueva muestra de la dicotomía Barcelona Madrid, por unos pocos días, Barcelona con su Maratón en Calella de Palafrugell adelantó al primer Mapoma de Madrid al que siguió el de San Sebastián, pero vengamos al que nos ocupa nuestro Maratón Popular de Valencia. Aquel pintoresco grupo, que habían fundado Miguel Pellicer Piles y su esposa Angelita Carrascosa, con el extraño nombre de Correcaminos había seguido creciendo y con la llegada de nuevos hombres que fueron claves en su devenir, casi sin darse cuenta, con la impaciencia de unos novicios se habían constituido notarialmente y se marcaron como objetivo dar a Valencia su primer maratón, que vio la luz bajo el signo de Aries el 29 de Marzo de 1981, las otra veintinueve se corrieron todas en febrero bajo el signo de Piscis. Aquella maratón iniciática demostró que la providencia ayuda a los audaces, todo el comité organizador corredores, antes que organizadores participaron en la carrera, dejando en la meta como un náufrago al locutor y pocos más, aquella imprudencia llevó en la inmediata reunión a adoptar la norma de obligado cumplimiento a renunciar a correrla a los directivos y comité organizador y trasladar al mes de febrero la fecha del maratón. Pero allí en la meta por una extraña conjunción cósmica comenzó a forjarse el “clan de los expertos”, el más perfecto grupo de especialistas que pueda desear una organización, amantes del club, perfeccionistas, responsables y altruistas de los cuales muchos perduran como la columna maestra de Correcaminos. La salida y meta se situó en el Paseo de La Alameda (Casa Madre del Maratón de Valencia) y allí continuó hasta llegar al maratón duodécimo. Pero no adelantemos los pasos, volvamos al segundo.

Maratón y Correcaminos crecían juntos y decidieron oficializar sus símbolos, un pato aurinegro marchante y retador el del club y un grafismo de letras rojas y blancas donde destaca la segunda A de la palabra maratón por la fachada de una barraca valenciana. Con estos signos venceremos, pensábamos.

Con el lema del circo del más difícil todavía, cada año se imponían nuevos retos para superar el éxito de la edición anterior, habían tantas cosas por conseguir…que no avanzar era retroceder. El segundo maratón fiel a esta idea ubicó la fecha de la carrera en febrero, repitió circuito por La Marjal, El Saler y La Albufera, pero añadió la celebración conjunta del primer Campeonato Nacional de Veteranos. La Organización comenzaba a clamar por la concesión del circuito urbano, autorización que no llegaría hasta el noveno maratón en 1989. El tercero siguió la misma pauta pero al Campeonato Nacional de Veteranos, se añadió el de Veteranas. El cuarto fue un hito importante, el leonés Vicente Antón Pastrana con su marca de 2:14:01, estableció el récord más longevo de la prueba, que duró hasta el 2001 e incorporó a la carrera, la Comida de la Pasta y la Feria del Corredor. Y en el quinto celebrado en 1985, el aumento continuado del censo de inscripción alcanzaba la cifra de 1288.

 

El sexto maratón fue un año de luces y sombras, la carrera se internacionaliza y se integra en la AIMS (Asociación Internacional de maratones) dos grandes noticias que elevaron el gran prestigio que ya había alcanzado el club, pero que entristeció la muerte de nuestro Presidente Paco Gómez Trenor y llevar a nuestro maratón a la consideración de Memorial Paco Gómez Trenor. Motivo de nuestra antigua solicitud, el maratón abandona el paso por la Marjal y El Saler, con motivo de la primera concesión del Campeonato de España absoluto de Maratón a Valencia en 1988, que se corrió conjuntamente con la Maratón Popular. Un vendaval asoló la meta y arruinó las marcas. Venció en el Campeonato de España Alfonso Abellán con una marca de 2 14 42, que le sirvió de pasaporte para los Juegos Olímpicos de Seúl y el castellonense José Luis Adsuara, fue subcampeón y en la Popular campeón el finlandés, Hanu Makirinta, Campeón de mundo en Carreras de Orientación.

El día 5 de febrero de 1989, llegó el día tan esperado de la inauguración del circuito urbano, con la incorporación del Puerto y Mislata como novedades. Fue un día negro para la Organización a pesar de volcarse con el mayor rigor en la planificación del viario de calles Policía y Correcaminos, el pelotón accedió a calles llenas de tráfico rodado y un voluntario del Comité evitó que el pelotón se marchara por una calle equivocada, el vencedor el polaco Dzienisik estuvo a punto de ser atropellado y nuestro héroe local Eduardo Alcaina, rebasado por el polaco prácticamente en la línea de meta. Por otro lado la palabra maratón figuraba ya en masculino en carteles y en la décimo sexta convocatoria aparecía otro logotipo del maratón, que en nada superaba al oficial de la barraca. En el undécimo las fuentes del cielo se abrieron descargando un diluvio como no se había visto en años en años en Valencia a pesar de ello se celebró y en medio de aquel terrible temporal apareció en meta la figura de Elisenda Pucurull que conseguía la Triple Corona de la Prueba al ser la única entre hombres y mujeres de vencer en el Maratón de Valencia en tres ediciones consecutivas. Al año siguiente la Maratón, se despide del Paseo de La Alameda, su Casa Madre, dejando en todos una vaga sensación de orfandad.

Una nueva era amanecía para el maratón de Valencia que por la densidad de acontecimientos, trataremos de apocopar sin obviar nada que por su trascendencia pudiéramos, dejar olvidado.

En la décimo-tercera celebrada el 7 de febrero de 1993, se corrió conjuntamente con la popular la segunda maratón valedera como Campeonato de España, que acabó con un triunfo apoteósico de la valenciana Mónica Pont, vencedora del campeonato de España y de la Popular. Se inauguró el nuevo circuito que finalizaba en las Pistas del Cauce del Río. Las maratones 15ª y 16ª significaron el gran reto organizativo, que jamás abordó nadie: Los maratones compensados celebrados en 1995 y 1996, experiencia insólita que prestigió en todo el planeta corredor la bondad organizativa de Correcaminos. Era una carrera que compensaba a veteranos y mujeres con salidas anticipadas de modo y manera que un veterano o una mujer podían ser los vencedores del maratón. En el noventa y siete el maratón le devolvió con una victoria a Alcaina, los malos momentos sufridos en la compensada y en el maratón de diluvio.

Y ya en la década de los 2000 se celebra el tercer Campeonato de España absoluto, junto con el popular, que da como vencedores a Benito Ojeda y María Luisa Muñoz. Los récords iban cayendo en cascada: En el 2001 el keniano John Njoroge Miaka lo marcaba con un crono de 2:13:43 y en el 2002 Samuel Tangus se lo rebate con un 2:13:05 y Maria Abel deja para la historia el récord femenino con una marca galáctica: 2:28:08. Las carreras tenían como salida en Valle de la Ballestera o en Pío Baroja y como Meta las Pistas del Cauce del Río y los censos de participación se batían edición tras edición. Y aun quedaban el de Philip Manyin en el 2008 , 2:11:28 y el de David Njagi de 2:09:45 en la 30 edición corrida el día 21 de febrero del 2010.

En el entretanto paralelo a los grandes acontecimientos deportivos se sucedían otros orgánicos trascendentales, nuestro Presidente Paco Borao Martín, que a la sazón ya había alcanzado la Vicepresidencia de AIMS y se cuestionaba como candidato a la Presidencia, la sola posibilidad de serlo movilizó a los representantes de corredores que de alguna forma decidieron crearse una relación con él favoreciendo la contratación de corredores en el Medio Maratón que acabó con una marca prodigiosa de 59:30 que conmociona al mundo de la carrera a pie y que por su trascendencia aparece en todos los medios de comunicación del planeta. Aquellos noventa y tres días que van de la celebración del medio maratón y maratón hasta la noticia anunciada de la elección de Paco Borao como Presidente de AIMS cambiaron la historia de Correcaminos.

Correcaminos se enfrentaba a una duda hamletiana, ser o no ser o anclarse en la cómoda y feliz continuidad de seguir organizando maratones de segunda línea o alzándose contra todo tipo de inconvenientes aceptar el ofrecimiento del Ayuntamiento de asociarse con él y conjuntamente luchar por situar nuestro maratón en la galería de la gloria donde residen solamente los elegidos.

Meta Maraton Valencia

La decisión ya es de todos conocida; el tiempo como juez dictará la sentencia y todos debemos andar unidos para que ella sea favorable.

 

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