Política de cookies
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

X

Chema Martínez, José Antonio Requejo y Betinha Azevedo exhiben sus alas en Valencia

7 Mayo, 2017

Duelo al sol en la Ciudad del Running. 23º y 47% de humedad. El viento soplando a 11 km/h. Valencia, con el Mediterráneo de testigo, sobre un trazado benévolo, sin apenas una tachuela de entidad. Entre dos hombres que lucen en su palmarés medallas internacionales en grandes campeonatos.

Wings For Life Valencia

El madrileño Chema Martínez, oro europeo en 10.000 metros. El vallisoletano José Antonio Requejo, bronce mundial en 100 km. Ambos con victorias en Wings for Life World Run en la hoja de servicios. Chema la conquistó dos veces en Barcelona (2013, y 2014) y una en Madrid (2015). José Antonio triunfó en Alanya, Turquía (2015).

Estos dos titanes del largo aliento se alternaron al frente del pelotón durante los primeros 35 kilómetros, perfectos conocedores de las virtudes y defectos del rival. Haciendo cálculos, sopesando la ecuación entre el gasto de energía y la distancia, incierta, que aún quedaba por cubrir.

Pero llegados a ese punto emergió el gran Chema, el tipo que desde el tartán y el cross ha evolucionado hasta el ultrafondo, el trail, el triatlón… lo que le echen. Se colocó en cabeza, plantando cara a un atleta que el pasado mes de noviembre se clasificaba sexto en el Mundial de 100 km y que, el oficio lo lleva implícito, no se rindió en ningún momento. Ni por asomo.

Todo lo contrario. Requejo cogió la estela del más mediático de los runners españoles y, a una distancia nunca superior a los 300 metros, se mantuvo en combate –tras ellos, a la vista, avanzaba el que sería tercero, el bostoniano Brendan Medeiros, en su día liebre de lujo del mediofondista Juan Carlos Higuero– hasta dar alcance a Martínez en los metros finales.

Ahí salió a relucir lo mejor del espíritu deportivo, pues lejos de disputarse la victoria en un cerrado sprint, ambos enlazaron sus manos y fueron alcanzados por el Catcher car del piloto de Fórmula 1 Carlos Sainz en el kilómetro 66,25. No uno, dos vencedores, así lo quiso la carretera.

La segunda Wings for Life para Requejo, que “había disputado esta prueba en Turquía y en Australia, pero como en casa en ningún sitio”. La cuarta para Martínez, que al término del evento declaraba: “Es justo terminar la prueba juntos, pues durante muchos kilómetros estuvimos corriendo juntos. He planteado la carrera de manera distinta a otros años, haciendo las primeras dos horas más cómodas para terminar sin sufrir. Al principio me he caído por la emoción, la alegría de la mucha gente que había, y la verdad es que he notado molestias los primeros kilómetros, aunque al final he acabado muy bien”.

No dio lugar a la incertidumbre la genial actuación de Elisabete ‘Betinha’ Azevedo, la portuguesa que comandó la prueba desde el primer metro. Procedente de los 3.000 m obstáculos, actualmente está centrada en el 10K y el medio maratón (jamás ha disputado uno completo), modalidades que combina con pruebas por montaña. Sorprendió a los entendidos en la materia al recopilar una colección de 49,35 kilómetros.

Wings For Life Valencia

Solo 7 hombres llegaron más lejos que Betinha, como se la conoce en el universo de las zancadas. La Lusa estaba exultante tras “llevarme esta tremenda alegría en el país vecino; nunca en mi vida había hecho tantos kilómetros y no es fácil competir sin saber con exactitud la distancia que tienes que correr”.

155.288 corredores

El día de la madre se organizó la mundial. La carrera de las carreras. No hay otra similar, ninguna que alcance las dimensiones de Wings for Life World Run. 155.288 participantes, solidarios amigos del asfalto (la recaudación íntegra se destina a la investigación de lesiones de médula espinal) que se distribuyeron en 111 localizaciones de 58 países (sumando las 25 localizaciones físicas de 24 países –EE.UU. tiene dos- y las de las aplicaciones que permitieron sumarse a la fiesta de manera virtual) sabiendo donde estaba el punto de inicio pero no la meta. No por desconocimiento, sino porque no existía.

O, para ser precisos, existían 155.288. Tantas como runners, tantas como objetivos avanzaron por el asfalto hasta ser adelantados por los diferentes Catcher cars, vehículos que salieron media hora después del pistoletazo de inicio y cada hora fueron incrementando progresivamente su velocidad hasta dar alcance a los últimos, los más tenaces, los más resistentes; la polaca Dominika Stelmach (con 68,21 km fue ¡primera absoluta en Santiago de Chile!) y el sueco Aron Anderson (92,7 kilómetros realizados en una silla convencional, no adaptada para la práctica del atletismo).

Todas las carreras partieron al unísono (13:00 hora peninsular), por lo que la estampa general (el acontecimiento fue retransmitido en directo a través de www.wingsfolifreworldrun.com y las páginas webs de numerosos medios de comunicación) resultaba cuanto menos curiosa; unos empezaban a trenzar zancadas al amanecer, otros a mediodía, algunos bajo un cielo completamente estrellado. En ningún enclave apretó el frío (8,7º) como en Santa Clarita (EE.UU) y nadie sufrió los efectos del calor (40,1º) como los que escogieron Dubai para su puesta en escena. La lluvia hizo acto de presencia en Eslovenia, al igual que el presidente del país, Borut Pahor.

Casi todos corrieron. Muchos caminaron, sin artificios o ayudados por bastones y muletas. No fueron pocos los que rodaron en sus sillas de ruedas o empujaron las de algún amigo o familiar. El más joven tenía 16 años, el mayor 87. Se dejaron ver mamás con carritos, y otras que lo serán en breve lucieron hermosas barrigas para inculcar la pasión por la vida sana a los futuros participantes de Wings For Life World Run. A los de México el “hasta aquí has llegado” se lo dijo Rafa Márquez, el ex defensa del Barça, y los británicos lo escucharon por boca de David Coulthard, otro Fórmula 1 que poco antes de empezar expresaba su alegría por la carrera y un “poquito de pena” por ser el encargado de poner fin a las aventuras de tanta gente.

Todos, al concluir su esfuerzo con una sonrisa a caballo entre el cansancio y la felicidad, preguntaron: ¿Cuál es la fecha del año que viene?

Wings For Life Valencia